
La intervención del banco por parte del Banco Central paraguayo abrió interrogantes sobre la estabilidad financiera y sus efectos en el sector inmobiliario. La entidad ocupa el quinto lugar entre las instituciones con mayor cartera de préstamos habitacionales.
Por Tomás Rodríguez Botto
La intervención de Ueno Bank en Paraguay abrió un nuevo foco de incertidumbre para la economía del país y puso bajo observación el funcionamiento de su sistema financiero. La decisión, adoptada el 2 de noviembre por el Banco Central del Paraguay (BCP), se produjo luego de constatar que el índice de solvencia de la entidad había caído por debajo del 50% del mínimo exigido por la regulación.
La medida implica el inicio de un procedimiento de resolución que busca proteger a los depositantes, preservar los activos de la institución y ordenar su salida del mercado. Ueno Bank cuenta con cerca de 2,9 millones de clientes y mantiene una presencia relevante dentro del sistema financiero paraguayo.
Su importancia también se refleja en el mercado inmobiliario. Según cifras del Boletín de Bancos del Banco Central, correspondientes a marzo de 2026 y publicadas por La Nación de Paraguay, la entidad registra una cartera de créditos para vivienda equivalente a cerca del 9,3% del financiamiento total destinado a este segmento.
Con ese volumen, Ueno Bank ocupa el quinto lugar entre las instituciones bancarias con mayor cartera de préstamos habitacionales, detrás de Itaú, Banco Nacional de Fomento, Atlas y Sudameris. El dato adquiere especial relevancia considerando que la entidad no solo participa en el financiamiento de hogares, sino que también forma parte de la estructura crediticia que sostiene la actividad inmobiliaria del país.
La situación abre interrogantes sobre las condiciones de financiamiento para compradores y desarrolladores. La actividad inmobiliaria mantiene una estrecha relación con el sistema bancario, tanto por el acceso a créditos hipotecarios como por los préstamos destinados a empresas constructoras e inmobiliarias.
En ese contexto, una eventual restricción de nuevas colocaciones por parte de Ueno Bank podría modificar las alternativas de financiamiento disponibles para quienes buscan adquirir una vivienda. También podría generar ajustes en la distribución de la demanda hacia otras instituciones, dependiendo de su capacidad para absorber parte de esas operaciones.
El impacto podría extenderse a los capitales extranjeros. Paraguay ha ganado presencia como destino de inversión en Sudamérica, impulsado por sus condiciones tributarias y perspectivas de crecimiento. Sin embargo, una crisis que involucra a una entidad con participación relevante en el crédito habitacional podría incidir en la evaluación de riesgo que realizan los inversionistas al momento de comprometer recursos en proyectos de largo plazo.
Pese a la incertidumbre, las autoridades paraguayas han buscado diferenciar la situación de Ueno Bank del funcionamiento general del sistema financiero. El Banco Central ha sostenido que se trata de un caso particular y que no refleja problemas generalizados en el sector.
La evolución del procedimiento de resolución será determinante para establecer el alcance de sus consecuencias. La continuidad de las operaciones crediticias, el tratamiento de los activos y pasivos de la entidad y la capacidad de las autoridades para entregar certezas sobre la estabilidad financiera serán factores relevantes para recuperar la confianza.
Para el mercado inmobiliario, el principal punto de atención estará en cómo se resuelve la participación de Ueno Bank en el financiamiento habitacional y si otras instituciones podrán absorber su espacio en caso de que reduzca su actividad. Por ahora, el impacto sobre la compra de viviendas y el desarrollo de nuevos proyectos permanece como un riesgo potencial y no como una consecuencia confirmada.