Cada junio, cuando celebramos el Día de la Mujer en la Ingeniería, volvemos a mirar hacia atrás para entender por qué elegimos este camino. Para muchas de nosotras, fue una decisión que implicaba mucho más que optar por una carrera: fue abrirnos paso en un territorio históricamente masculino, convencidas de que teníamos algo que aportar.