
La eficiencia energética ya impacta en tasaciones y financiamiento. Desde octubre de 2025, la CEV será obligatoria, consolidando este diferencial en el mercado chileno.
Por: Tomás Rodríguez Botto
Desde octubre, la Calificación Energética de Vivienda (CEV) es un requisito obligatorio en todas las nuevas construcciones del país, y su impacto ya se empieza a sentir en tasaciones, ventas y condiciones de financiamiento.
De acuerdo con un análisis de Transsa, consultora inmobiliaria, las propiedades con atributos de eficiencia energética están logrando tasaciones más altas, mayor velocidad de venta y mejores condiciones de crédito.
“La nueva normativa obliga a que todas las nuevas edificaciones incluyan esta calificación ya desde la fase de solicitud de permisos de edificación”, explica Esteban Jara, subgerente de Datos y Estudios de Transsa.
El estudio comparó tasaciones recientes de viviendas con certificación de eficiencia energética frente a aquellas que no la poseen, y los resultados son contundentes. Las propiedades eficientes presentan valores entre un 3% y un 7% superiores, incluso al ajustar por factores como ubicación, superficie y tipo de vivienda.
Además, muestran mayor liquidez en el mercado, ya que se venden o arriendan entre un 10% y un 15% más rápido, lo que se traduce en menores costos de mantención y transacción para los propietarios.
De hecho, con la entrada en vigencia de la normativa, todas las nuevas edificaciones deberán incorporar la CEV desde la solicitud del permiso de construcción, cumpliendo con estándares en aislamiento térmico, consumo energético, ventilación y diseño pasivo.
Para Jara, esto marca un punto de inflexión “la obligatoriedad de la CEV marca un cambio de paradigma: no es solo una norma, sino una señal clara de que el mercado comenzará a valorar con mayor precisión los atributos verdes de una vivienda”.