Durante décadas, la ciudad ha sido diseñada, calculada y legislada bajo una mirada incompleta. Hemos visto cómo el hormigón se levanta sin considerar el latido de quienes lo habitan. Pero hoy, el sector inmobiliario y el urbanismo en Chile enfrentan un desafío que ya no se resuelve con viejas fórmulas: la crisis de confianza y la complejidad normativa, exigen una nueva arquitectura del pensamiento.