La indicación que busca prohibir el anatocismo —es decir, el cobro de intereses sobre intereses— abre un debate legítimo sobre la protección de los consumidores financieros. Sin embargo, en mercados tan sensibles como el hipotecario, una regulación bien intencionada puede generar efectos distintos a los esperados si no considera cómo interactúan la oferta y la demanda de crédito.