
En el tranquilo barrio de Crescent Park, Palo Alto, los residentes denuncian que el mega–complejo del CEO de Meta ha alterado sus vidas.
Por Leonardo Núñez
Los residentes del barrio Crescent Park, en Palo Alto, California, decidieron denunciar a Mark Zuckerberg por interrumpir la tranquilidad del vecindario. Acusan que, desde 2011, el cofundador de Meta ha invertido más de US$ 110 millones en la adquisición de once propiedades contiguas, con el propósito de consolidarlas en un solo complejo privado, lo que ha traído caos a sus vidas.
Esto se debe a que el millonario decidió realizar muchas modificaciones a las propiedades. Esto, con el objetivo de incluir en la mansión amenities como piscina con piso hidráulico, canchas deportivas, casas de visita y un sótano de 650 m² catalogado por los vecinos como un “búnker”, lo que ha tensionado la convivencia en el vecindario.
El proceso desató críticas ciudadanas por los ocho años de construcción incesante, vehículos de seguridad bloqueando calles, filtraciones de maquinaria pesada, e incluso una escuela privada improvisada, que operaba sin permisos municipales, detalló la Revista People.
“En un intento de mitigar la molestia, la familia Zuckerberg envió regalos a sus vecinos: auriculares con cancelación de ruido, donas, vino espumante y chocolates. Sin embargo, muchos residentes calificaron el gesto como desconectado y ofensivo, argumentando que la intrusión ocupacional ya estaba consumada”, agrega el medio.
El vecino Michael Kieschnick resumió el sentir colectivo indicando que “ningún vecindario desea ser ocupado. Pero eso es, exactamente, lo que han hecho”.
La molestia apunta también al municipio, cuya flexibilidad para aprobar los más de 50 permisos ha sido cuestionada por facilitar el proceso.
En otro lugar, una de las propiedades se ha utilizado como escuela privada para 14 niños, a pesar de que el código municipal lo prohíbe. Según el Times , seis adultos, incluidos cuatro profesores, trabajaron allí desde año pasado.
Ante las críticas, un portavoz de la familia de Zuckerberg declaró que no se dieron cuenta de que estaban violando el código y, en cambio, describieron la escuela como una especie de grupo de educación en casa formado tras el inicio de la pandemia de COVID-19. Se agregó que los niños no pagaban la matrícula.
“Mark, Priscilla y sus hijos han vivido en Palo Alto durante más de una década”, declaró el representante a People. “Valoran ser miembros de la comunidad y han tomado medidas que van más allá de las exigencias locales para evitar perturbaciones en el vecindario”. Sin embargo, los vecinos opinan exactamente lo contrario.