La construcción industrializada ha avanzado en Chile. Hoy existen casos, capacidades técnicas, empresas, proveedores y aprendizajes que hace algunos años parecían lejanos. Sin embargo, todavía enfrentamos un riesgo importante: que la industrialización quede limitada a proyectos emblemáticos, útiles para demostrar, pero insuficientes para transformar la forma en que construimos.
Los Planes Regionales de Ordenamiento Territorial (PROT), creados a partir de la letra a) del artículo 17 de la Ley N° 19.175, introdujeron la posibilidad de declarar la caducidad de las autorizaciones administrativas respectivas por incumplimiento de las condiciones de localización establecidas en estos instrumentos.
Chile ha construido una política de electromovilidad con una continuidad poco frecuente en materia pública. Desde la primera estrategia de 2017 hasta la actualización 2021, el país fue instalando una idea clara: el transporte debe dejar de depender casi completamente del petróleo importado y avanzar hacia tecnologías más limpias, eficientes y coherentes con una matriz eléctrica cada vez más renovable.
El 1 de abril entró en operación el Registro de Deuda Consolidada (REDEC) de la CMF. En la superficie, un ajuste técnico. En el fondo, un cambio de reglas que el mercado inmobiliario todavía no termina de dimensionar.
En el complejo engranaje de la planificación urbana en Chile, existe un número que parece escrito en piedra: 4 habitantes por vivienda. Este parámetro, consagrado en nuestra Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), funciona como el "metro patrón" para calcular desde la carga de ocupación hasta la dotación de servicios básicos. Sin embargo, en un país que presume de su madurez macroeconómica y su infraestructura de vanguardia, esta cifra no es más que un espejismo técnico que distorsiona el crecimiento de nuestras ciudades.
Hace poco, miles de personas se tomaron las calles de Madrid para protestar por el encarecimiento de los alquileres y la dificultad de acceso a una vivienda en propiedad, en una marcha que podría dar inicio a una oleada de manifestaciones del mismo tipo, durante el mes de junio, según indican medios españoles. El lema es tanto esclarecedor como triste: “La vivienda nos cuesta la vida”.