
Esta tendencia en Santiago, en tanto, sigue siendo marginal, pese a la alta vacancia registrada por edificios ubicados en zonas comerciales.
Por Leonardo Núñez
Nueva York se ha consolidado como la capital mundial de las conversiones de oficinas a viviendas, con más de 2,78 millones de m² transformados en departamentos durante los últimos 20 años.
A esto se suman los 1,81 millones de m² reconvertidos entre 2005 y 2019 y otros 817.500 m² que se preparan para ser intervenidos en 25 proyectos actualmente en planificación, según un reciente reporte publicado por The Wall Street Journal.
El fenómeno, que se intensificó tras la pandemia, responde a una vacancia que superó el 20% y a una batería de incentivos fiscales y cambios de zonificación impulsados por la ciudad y el estado.
Uno de los casos emblemáticos es 750 Third Avenue, un edificio de 35 pisos en Midtown cuya ocupación cayó al 17% (en la foto de esta nota). Para viabilizar su conversión, el estudio Gensler debió proponer la demolición de 2.322 m² entre los pisos 4 y 17, creando una gran “muesca” hacia Third Avenue que permitiera cumplir con los estándares de ventilación e iluminación para viviendas.
Con esta intervención, se habilitó una nueva torre residencial que proyecta 680 departamentos y una oferta de amenidades comparables a los edificios más modernos de Manhattan. Este proceso no es nuevo para Nueva York, que ya había vivido un auge de reconversiones entre 1995 y 2006, cuando incentivos tributarios permitieron transformar unos 100 edificios. La tendencia se ralentizó hacia 2015 debido a la alta demanda de oficinas, pero resurgió tras el Covid-19, cuando miles de metros cuadrados quedaron subutilizados en el centro y Midtown.
Esta tendencia en Santiago, en tanto, sigue siendo marginal, pese a la alta vacancia registrada por edificios ubicados en zonas comerciales: los proyectos aún son escasos, técnicamente complejos y poco atractivos para los desarrolladores.
En un reporte de principios de año, CBRE informó que, al cierre de 2024, la vacancia de oficinas clase A+B en Santiago Centro había alcanzado 126.000 m², equivalente a un 17,2%, una de las tasas más altas de la Región Metropolitana.
Desde Colliers indicaron que el fenómeno se explicaba por diversos factores, entre ellos “la inseguridad, el aumento de la delincuencia, el comercio ambulante y problemas de orden público”. Esto, empujó a las empresas a buscar zonas más seguras para desarrollar sus negocios.
Entre los proyectos con permisos de reconversión aprobada, se encuentran el ex Hotel Tupahue, en Monjitas con San Antonio, y el ex Edificio Victoria, en Huérfanos.
La principal barrera que dificulta la reconversión es la normativa vigente, que no facilita el proceso.