Una de las frases más escuchadas —y sentidas— en regiones es “Santiago no es Chile”. Más allá de su tono coloquial, esta afirmación encierra una verdad estructural que en el sector construcción, comienza a abordarse con la seriedad que merece. Y es que si queremos avanzar hacia una construcción más productiva, sostenible y moderna, debemos hacerlo de la mano del territorio: con sus capacidades, talentos, desafíos y oportunidades.