En el mercado inmobiliario hay un instante casi invisible en el que nacen las grandes oportunidades: cuando los proyectos están en blanco. Es decir, cuando ya cuentan con permiso de edificación, pero las obras aún no comienzan. Es el punto cero de todo desarrollo, el momento en que las inmobiliarias buscan dar el salto desde el papel a la realidad, y los inversionistas atentos pueden anticiparse al ciclo de valorización.