Los recientes socavones, cortes de rutas y afectaciones provocadas por el sistema frontal que impactó a distintas zonas del país nos recuerdan una lección fundamental: la seguridad urbana no depende solo de lo que construimos sobre la superficie, sino también de cómo entendemos el suelo, cómo conducimos el agua y cómo mantenemos la infraestructura que no siempre está a la vista.