Durante años, Coyhaique fue vista como una ciudad con un crecimiento contenido, casi cauteloso, marcado por su escala humana, su entorno natural y una dinámica comercial más bien local. Sin embargo, ese escenario está cambiando. La llegada y el interés concreto de actores de la magnitud de Falabella, Cenco Malls y Mall Vivo no es una casualidad, sino una señal clara de que la ciudad ha entrado en una nueva etapa de desarrollo.
Altos valores de arriendo en la zona urbana, escasez de suelo disponible y lentitud en los planes reguladores frenan la inversión privada. Coyhaique, como la capital de la Región de Aysén, atraviesa una situación inmobiliaria que refleja claramente un problema estructural generado, en gran parte, por el propio Estado. Hoy, los arriendos de propiedades urbanas han alcanzado niveles históricamente altos, muy por encima del promedio nacional en comunas de tamaño similar.
Coyhaique, la capital de la Región de Aysén, tiene un enorme potencial de desarrollo económico y urbano. Sin embargo, su crecimiento ha estado marcado por una fuerte dependencia del Estado, limitando nuevas oportunidades habitacionales y comerciales. Para revertir esta situación y construir un futuro más próspero, es fundamental implementar estrategias que incentiven la inversión privada y promuevan un desarrollo equilibrado.
El sur de Chile, especialmente la comuna de Coyhaique, ha comenzado a captar la atención de empresas de nivel nacional y emprendedores en el ámbito del comercio. Lo que alguna vez fue una zona considerada remota y de difícil acceso, hoy se transforma en una tierra de oportunidades. Con su belleza natural incomparable y una comunidad en crecimiento, Coyhaique ofrece un escenario único para quienes buscan posicionarse en nuevos mercados.
Aysén es la región del futuro para muchos y su capital regional Coyhaique, con casi 60 mil habitantes, enfrenta un desafío peculiar en su desarrollo urbano, dado que un gran porcentaje de su suelo está siendo arrendado por el Estado.