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A la espera de que sea apruebe en el Parlamento una posible expansión del subsidio en la cuentas de luz, por ahora las comunidades no tienen más remedio que generar estrategias de ahorro.

Por Leonardo Nuñez

A partir de este es mes empezó a regir el nuevo reajuste del salario mínimo, el cual alcanza los $500.000, según lo establecido por la Ley 21.578 y que supone un aumento nominal de 43% en comparación con el inicio del Gobierno de Gabriel Boric, y un alza real de 20%, descontada la inflación.

Esto obligó a las comunidades residenciales que se rigen por dicho monto (edificios o condominios), a actualizar la remuneración de sus funcionarios, como conserjes, personal de aseo, jardineros y limpiadores de piscinas. A ello se sumará el reajuste de los servicios asociados, ya que estas empresas también deberán incrementar el salario de sus trabajadores. Y, como es habitual, el mayor costo lo traspasarán a sus clientes.

Ese es el caso de Limpiotec, pyme de aseo que presta servicios para diferentes edificios residenciales y centros comerciales. “Nosotros nos regimos por este salario, por lo tanto ya lo empezamos a pagar este mes, lo que es complejo debido a la situación económica del país. De todas formas, tenemos capacidad para generar nuevos contratos con más edificios”, señala Fernando Leniz, su gerente general, a “El Diario Inmobiliario”.

Según datos de la plataforma Comunidad Feliz, que administra las cuentas de tres mil condominios en el Gran Santiago, considerando que hasta junio el salario mínimo está en $460.000, en edificios de 27 comunas de la Región Metropolitano, donde se tiene registro de estos montos de pago, deberán ajustarse a la normativa, entre las que se cuentan comunidades de Providencia, Santiago, San Joaquín, La Cisterna y Ñuñoa.

Si en un condominio de 100 departamentos trabajan 10 personas, el gasto común subirá $2.000 por residente, estiman desde la plataforma. En la actualidad, cerca de 127 mil pesos es el monto promedio que pagan los residentes de edificios en la Región Metropolitana.

Hasta ahí todo bien. El problema es que este reajuste salarial topó con el aumento de los costos de las tarifas de electricidad, que estuvieron congeladas desde 2019, y que experimentarán su primera de las tres alzas del año, de acuerdo a Ley de Estabilización de precios que regirá al sector. En algunas regiones, como Valparaíso y Atacama, el alza podría llegar hasta un 40% en la boleta final para los clientes del segundo segmento de mayor consumo residencial (entre los 180 y 400 KWh mensual).

“Instalaciones como ascensores, sala de bombas, piscinas y sala de calderas, que representan aproximadamente el 70% del consumo de un edificio, requieren de energía eléctrica”, explica Álvaro Ricardi, socio fundador de SPM Administración.

Frente a ambos incrementos, muchas comunidades siguen con atención la última propuesta del Gobierno,  que enviará un proyecto al Parlamento la expansión del subsidio en la cuentas de luz. En términos de magnitud, el Ejecutivo espera que esta iniciativa permita una disminución cercana al 7% en las tarifas eléctricas a contar del próximo año. La iniciativa busca beneficiar a cerca de 10 millones de personas y será presentado durante las próximas semanas.

Sin embargo, mientras ello no ocurra,  por ahora las comunidades no tienen más remedio que generar estrategias de ahorro.

En esa línea, el uso de ampolletas eficientes y la instalación de paneles fotovoltaicos son de mucha ayuda. Las ampolletas led, por ejemplo, muy utilizadas en halls y pasillos, representan un gasto eléctrico de $230 mensual, Su vida útil es 20 veces mayor a las lámparas incandescentes y, aunque su precio es más alto, producen un ahorro anual de $17.030. Además, esta medida se puede combinar con tecnología aplicada a luces de exteriores, como cronómetros de encendido y activación por movimiento para contribuir al ahorro. La luz supone el 20% del gasto energético en los hogares, por lo que apagar las luces que no vamos a usar también puede significar un buen ahorro.

En el caso de los paneles fotovoltaicos, con ellos una comunidad además de ahorro, obtiene autosuficiencia energética. Además, la gran mayoría de instalaciones de energía solar requieren un mínimo mantenimiento por parte de las administraciones. Y, por lo general, los fabricantes de paneles solares suelen garantizarlos por periodos de tiempo de hasta 20-25 años.

La plataforma Edipro también recomienda a las comunidades evitar cobros en UF, Optimizar el equipo humano (las remuneraciones de las personas constituyen aproximadamente el 50% de los gastos comunes), evitar horas extras indebidas, gestionar las vacaciones con tiempo del personal, realizar mantenciones preventivas,  Revisar el detalle de los contratos de las mantenciones y proveedores y mantener las certificaciones al día, automatizar el riego y programar la iluminación de los ascensores.

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