
Tras una larga y desafiante trayectoria que duró más de una década, el proyecto para la construcción del renovado edificio del Colegio Insular Robinson Crusoe en el Archipiélago de Juan Fernández ha dado un paso decisivo hacia su concreción. La licitación para el diseño y ejecución de la obra, que reemplazará las instalaciones provisionales levantadas tras el tsunami de 2010, fue recientemente adjudicada a la empresa Constructora DVC, en un proceso que garantiza transparencia y competencia abierta.
La adjudicación, anunciada por el Ministerio de Educación y la empresa estatal Desarrollo País, marca un hito en la historia educativa de uno de los territorios más remotos y resilientes de Chile. La obra, con una inversión estimada de 600.000 UF, contempla la construcción de un moderno y resistente colegio en un terreno de más de 11.000 m², con espacio para 225 estudiantes. Se espera que las obras comiencen en el último trimestre del año, enfrentando desafíos logísticos propios de su ubicación, mediante una estrategia de diseño y construcción adaptada a las condiciones locales.
El gerente general de Desarrollo País, Patricio Rey, resaltó la relevancia social del proyecto: “Este edificio no solo representa infraestructura; simboliza dignidad, seguridad y proyección para una comunidad que ha demostrado una resiliencia ejemplar y merece avanzar en su desarrollo”.
El alcalde de Juan Fernández, Pablo Manríquez, valoró el avance: “Este proceso ha sido largo, pero hoy comenzamos a ver los frutos de nuestra gestión y del compromiso presidencial. Esperamos que en los próximos meses podamos presenciar la primera piedra y seguir consolidando la infraestructura que cambiará la vida de las futuras generaciones”.
Este proceso, que contó con bases abiertas y visitas técnicas a la isla para garantizar la factibilidad de las propuestas, reafirma la voluntad de cerrar brechas en infraestructura educativa mediante una gestión transparente y participativa. La construcción del nuevo Colegio Robinson Crusoe no solo responde a una demanda histórica, sino que también se enmarca en un compromiso de desarrollo equitativo y sostenible para las comunidades insulares.