Hoy, en el Día Nacional del Medio Ambiente, mi mente viaja a un paisaje prístino que tuve la suerte de visitar hace un año: el Parque Tantauco en Chiloé. Recuerdo la conversación clave que tuve allí junto a Damián Valdés, donde la pregunta fue inevitable: ¿De qué sirve mantener un rincón del planeta casi virgen si, fuera de sus límites, la sociedad está completamente desconectada y destruyendo todo?.