
La reciente publicación del reportaje “Una bomba de tiempo para la construcción” revela un fenómeno que el sector venía percibiendo, pero que hasta hace poco, no se había explicitado con la crudeza necesaria: la fuerza laboral de la construcción está envejeciendo aceleradamente, mientras los jóvenes se alejan del rubro.
Dentro de las brechas prioritarias identificadas por la hoja de ruta de Construye2025, están las de capital humano, siendo la primera el “Bajo nivel de capacitación formal de los obreros de la construcción”, seguida por otras que identifican deficiencias en la oferta formativa, falta de un registro y la alta tasa de accidentabilidad.