Cada hito en el marco de la sostenibilidad viene cargado de declaraciones, compromisos y buenas intenciones. Pero en 2026, la pregunta relevante ya no es quién puede prometer más, sino quién está dispuesto a cambiar cómo produce. Para la industria, especialmente aquella intensiva en energía y recursos, esa pregunta ya no es retórica: es estratégica.