
Actores, músicos y empresarios están protagonizando algunas de las operaciones residenciales más comentadas del mercado de lujo en Estados Unidos. Ventas en efectivo, propiedades frente al mar y departamentos históricos reflejan el dinamismo de un segmento que sigue atrayendo compradores de alto patrimonio.
Por Leonardo Núñez
El mercado inmobiliario de lujo en Estados Unidos continúa mostrando señales de dinamismo, impulsado por operaciones protagonizadas por celebridades de Hollywood, músicos y empresarios vinculados al mundo del entretenimiento.
Casas históricas en Brooklyn, residencias frente al mar en California y departamentos icónicos en Manhattan forman parte de una ola de compraventas que vuelve a poner el foco en el segmento de alto patrimonio.
Uno de los movimientos más comentados fue la venta de la casa de piedra rojiza que los actores Daniel Craig y Rachel Weisz poseían en Cobble Hill, Brooklyn. La propiedad, de cuatro pisos y más de 600 m² interiores, fue vendida por US$11,8 millones (unos $10.708.264.000 millones de pesos chilenos) a un comprador anónimo que habría pagado completamente en efectivo.
La pareja había adquirido la vivienda en 2017 por US$6,75 millones, tras un incendio que afectó parte del inmueble y obligó a realizar importantes reparaciones.
También en Brooklyn, la cantante Lily Allen y el actor David Harbour concretaron la venta de su casa en Carroll Gardens por US$7 millones. La residencia, construida a fines del siglo XIX, cuenta con cuatro niveles, cinco dormitorios y espacios acondicionados para gimnasio y lavandería. La propiedad había salido al mercado el año pasado, coincidiendo con el lanzamiento del último álbum de Allen.
En la costa oeste, Orlando Bloom puso a la venta su residencia en Malibú por US$12 millones. Ubicada sobre un acantilado frente a la playa estatal El Matador, la vivienda ofrece vistas panorámicas al océano y acceso cercano a la playa. El actor compró la propiedad en 2011 junto a la modelo Miranda Kerr y posteriormente realizó una remodelación integral. La casa incluye piscina, jacuzzi, gimnasio y amplios espacios exteriores.
Otro caso relevante es el de la residencia de Ozzy Osbourne y Sharon Osbourne en Hancock Park, Los Ángeles, que volvió al mercado por US$17 millones. La propiedad, de más de mil metros cuadrados construidos, incluye siete dormitorios, once baños y una casa de huéspedes independiente. El relanzamiento se produjo meses después del fallecimiento del histórico líder de Black Sabbath.
En Nueva York, uno de los cierres más llamativos fue la venta de un ático en el hotel Carlyle, conocido informalmente como la “Casa Blanca de Nueva York” por haber alojado con frecuencia al expresidente John F. Kennedy. El dúplex, ubicado frente a Central Park, fue adquirido por el empresario de medios Barry Diller por US$11 millones.
Estas operaciones muestran que, pese a la volatilidad económica global, el mercado residencial de lujo en Estados Unidos mantiene activos a compradores e inversionistas de alto patrimonio, especialmente en ubicaciones consolidadas como Manhattan, Brooklyn y la costa de California.
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