Esta propuesta técnica establece que es imperativo integrar la vivienda en el Ahorro Previsional Voluntario (APV), para optimizar el patrimonio mediante la eficiencia financiera y normativa. La premisa económica fundamental, sostiene que la propiedad de una vivienda se define como una "pensión física" que reduce drásticamente el flujo de caja necesario, que permite subsistir en la vejez, lo cual es actuarialmente equivalente a poseer una pensión de mayor cuantía al disminuir el pasivo mensual del jubilado
Producto de la crisis por la que atraviesa el mercado y la reducción de opciones a la que se enfrentan las personas para poder optar a una vivienda, es importante encontrar oportunidades en nuevos incentivos dirigidos a personas naturales.