
La idea no es asustar a nadie, pero marzo viene con cambios, tanto en la formación del gobierno como en los equipos, en las prioridades como en el relato. Y, como suele pasar, cuando cambia el personal, aparecen las dudas, las expectativas y los temores.
Mes a mes, los gastos comunes se comen buena parte del presupuesto familiar, y lo peor es que nadie parece entender del todo las razones de porqué suben. En medio de esta confusión, los administradores seguimos siendo los villanos de la historia.