Comprar una propiedad nueva debería ser sinónimo de tranquilidad y confianza. Pero la realidad es que, en muchos casos, quienes reciben su casa o departamento recién entregado lo hacen a ciegas, sin revisar a fondo los detalles técnicos que podrían convertirse, más temprano que tarde, en verdaderos dolores de cabeza... o incluso en peligros para la seguridad.