
El 2025 quedará marcado como un año de transición profunda para el mundo de la copropiedad en Chile. No fue solo un período de implementación normativa, sino de ajuste cultural y redefinición de responsabilidades dentro de las comunidades.
En Chile en los últimos 15 años se han promulgado aproximadamente entre 12 a 15 leyes nombradas en memoria de personas víctimas o mártires de hechos violentos, no deja de llamar la atención como la sociedad, espera tanto para actuar sobre hechos tan graves que vemos día a día y tengamos que honrar la memoria de quienes no pudimos ayudar a tiempo.
Queda muy poco para que entre en vigencia el Registro Nacional de Administradores y a la fecha hay aproximadamente 3.900 personas o empresas registradas, lo que según las cifras que se manejan de cuántas comunidades, en chile representaría el 8% de ellas.
En el Programa Hablemos de Copropiedad, se conversó sobre lo que fue el Segundo Encuentro Nacional de Administradores y me surgió la idea de que el rubro, es un símil con el rol de ser padre, por lo que he querido compartir en esta columna la rara comparación y sus razones.
El 2024 ha sido un año desafiante para las comunidades y el 2025 no será diferente. Quienes administramos edificios y condominios, sabemos que la gestión eficiente es clave, pero hay factores que escapan a nuestras manos y que impactan directamente en el bolsillo de los copropietarios.