El suelo es el mayor sumidero de carbono terrestre del planeta. Lejos de ser solo un sustrato inerte, es un ecosistema vivo, repleto de microorganismos que sostienen procesos esenciales para la vida. Uno de los mayores temores de la ciencia hoy es que, a medida que el planeta se calienta, una parte importante del carbono almacenado en los suelos se libere a la atmósfera, convirtiéndolos en emisores de gases de efecto invernadero.