
Aunque la postergación de la búsqueda de vivienda cayó con fuerza en el último semestre, un estudio de Enlace Inmobiliario advierte que uno de cada cuatro cotizantes enfrenta altos niveles de estrés al evaluar arriendos o dividendos.
Por: Tomás Rodríguez Botto
Comprar una casa o departamento vuelve a posicionarse como una prioridad para las familias. Así lo revela el último estudio de Enlace Inmobiliario, que muestra una fuerte caída en la postergación de la búsqueda de vivienda, la que pasó de un 20 % a solo un 6 % en los últimos seis meses.
Sin embargo, este renovado optimismo convive con una realidad menos alentadora. A medida que el proceso avanza, la ilusión inicial suele dar paso a la preocupación financiera, especialmente cuando los potenciales compradores enfrentan los requisitos de financiamiento.
“Conforme avanzan los compradores en el proceso, hacia la evaluación crediticia y se enteran de los requisitos que hay que cumplir (renta mínima, pie, entre otros), comienzan a darse cuenta de que hay desajustes entre las proyecciones y lo que realmente pueden pagar, y es ahí donde se comienzan a generar estas frustraciones”, explica Sergio Barros, director ejecutivo de Enlace Inmobiliario.
El estudio consultó por el nivel de estrés asociado a los gastos de vivienda, tanto en arriendo como en dividendo. En promedio, los encuestados se ubican en un nivel medio, con una nota de 2,8 en una escala de 1 a 5. No obstante, uno de cada cuatro cotizantes reconoce experimentar un nivel de estrés alto o muy alto al enfrentar estos compromisos mensuales.
Los resultados muestran que los centennials y millennials concentran los mayores niveles de tensión financiera, mientras que las mujeres reportan, en promedio, un 7 % más de estrés que los hombres durante el proceso de búsqueda y evaluación de una vivienda.
Uno de los principales detonantes del estrés es el peso que tienen los gastos habitacionales sobre el ingreso familiar. El informe evidencia que la presión aumenta con fuerza cuando el arriendo o dividendo supera el 40 % del presupuesto mensual. Pasar de una carga cercana al 20 % a niveles por sobre el 50 % eleva el estrés financiero en un 94 %.
“Para aliviar esta presión, lo ideal es que el dividendo o arriendo no supere el 25 % o 30 % de los ingresos. Si este se acerca al 50 %, es preferible evaluar una propiedad de menor valor o aumentar el pie para bajar la cuota mensual”, señala Barros.
En tanto, la información financiera aparece como un factor clave para reducir la ansiedad. Un mayor conocimiento sobre subsidios al dividendo disminuye el estrés en un 11 %, mientras que una buena educación financiera lo reduce en un 23 %.
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