Hay decisiones de política pública que, más que cifras, generan un cambio de ánimo. Ese parece ser el caso del subsidio a la tasa hipotecaria impulsado este año, una herramienta que silenciosamente al inicio, terminó convirtiéndose en uno de los mecanismos más efectivos para reactivar un mercado inmobiliario que llevaba meses tensionado por el aumento en los costos, la caída en la demanda y un stock que comenzaba a poner contra las cuerdas a empresas y trabajadores del sector.