Las pasadas acciones de la Tesorería General de la República, para cobrar multas laborales cursadas por la Dirección del Trabajo, encendieron una alarma en el mundo de la copropiedad. Comunidades que desconocían la existencia de estas sanciones. Hoy enfrentan embargos de sus cuentas corrientes y ven comprometidos recursos destinados al funcionamiento diario de sus edificios.
Si vives en un edificio o condominio, sabes que los chats de WhatsApp de vecinos pueden volverse una batalla campal cuando sube el gasto común. Es habitual que, ante la frustración, el residente culpe al administrador, asumiendo mala gestión o falta de transparencia. Sin embargo, existe un factor clave que escapa al control del comité y que impacta directamente el bolsillo: el alza de los combustibles.
Cumplir diez años suele ser una buena excusa para mirar hacia atrás y, sobre todo, hacia adelante. En nuestro caso, como facilitadores de software para administradores, esta década nos ha permitido ser testigos de un cambio profundo en la forma en que las personas viven, conviven y se organizan. La vida en comunidad, marcada por la verticalidad de las ciudades y la necesidad de eficiencia, ha dejado de ser un asunto improvisado para transformarse en un desafío tecnológico, humano y social.
En el invierno, como cada año, los gastos comunes suben, y en mis 10 años trabajando en el mundo del software para la administración de comunidades, en esta época siempre es lo mismo: los medios de comunicaciones destacando el alza en las cuentas de electricidad y gas. Es lógico, la calefacción se activa y los costos se disparan.
El pasado 11 de abril comencé una de las experiencias más intensas y reveladoras de mi carrera como emprendedor: el programa de emprendimiento latino (LBAN) en la Universidad de Stanford, en el corazón de Silicon Valley. Este programa, está diseñado para acelerar el crecimiento de startups lideradas por fundadores latinos en Estados Unidos, y ha sido una oportunidad única para conectar, aprender y proyectar.
Todo apunta a que el 2025 será un mejor año para la inversión en startups, o dicho de otra manera, es difícil que sea peor que el 2024. Si analizamos específicamente el sector Proptech, las firmas activas son realmente pocas a nivel global.