Cuando hablamos del futuro en general, y del futuro del trabajo en particular, no hay manuales ni gurús que puedan predecir qué nos espera. Estamos envueltos en un sistema complejo en el que las variables de cambio son tantas, e inciden unas con otras abriendo miles de posibilidades de evolución y resultados, que hacen virtualmente imposible anticipar lo que viene.
El mercado laboral está en medio de grandes cambios, con la creciente escasez de talento y los desafíos para la transmisión de cultura, como algunos de sus principales emergentes de cara al 2024. De hecho, estamos frente a una brecha de habilidades que se va ampliando como producto del avance de la tecnología y la digitalización, que se ha acentuado fuertemente con el paso de la pandemia.