La publicación de la Ley N° 21.807 (publicada el pasado 16 de febrero) marca un punto de inflexión en la planificación territorial chilena. Por años, la falta de plazos, la dispersión de criterios y la ausencia de revisiones periódicas derivaron en instrumentos desactualizados y en una incertidumbre que afectaba tanto a la inversión privada como al desarrollo urbano. La nueva ley no resuelve todos los problemas, pero sí estructura un sistema más predecible, con responsabilidades claras y tiempos definidos para las autoridades.