
En economías desarrolladas este instrumento ha permitido que miles de jubilados transformen el valor de sus viviendas en ingresos mensuales. En Chile, su potencial aún está por explorarse.
Por Leonardo Núñez
La discusión sobre nuevas fórmulas para enfrentar el desafío de la vejez con seguridad financiera ha vuelto a instalarse en la agenda. La hipoteca revertida (o inversa), que permite a los propietarios mayores de 65 años recibir ingresos a cambio de parte del valor de su vivienda, es un mecanismo que aparece como una alternativa de liquidez en un país con pensiones bajas y una creciente carga tributaria sobre la propiedad.
En palabras del ex ministro y economista Felipe Morandé, “la hipoteca revertida puede ser una solución de liquidez para adultos mayores con alta carga de contribuciones”.
En esa línea, propone cambios legales y culturales para permitir su uso en Chile. Su planteamiento apunta a abrir un debate no solo normativo, sino también cultural: romper con la idea de que la vivienda solo se transmite como herencia y entenderla como un activo que puede financiar la calidad de vida en la tercera edad.
En España, el producto está regulado desde 2007 y ha permitido a miles de jubilados convertir sus viviendas en una renta vitalicia o un crédito mensual, manteniendo el derecho de uso del inmueble hasta su fallecimiento.
En Reino Unido, los llamados equity release schemes movilizan cada año más de £6.000 millones, y su mercado es uno de los más desarrollados de Europa. Estados Unidos, por su parte, opera con el programa federal Home Equity Conversion Mortgage (HECM), bajo la garantía de la Federal Housing Administration, que otorga seguridad a los beneficiarios y a las entidades financieras.
Chile enfrenta un contexto demográfico con un pronunciado aumento de la población mayor de 65 años. La mayoría de este grupo etario cuenta con pensiones que, en muchos casos, no supera el salario mínimo, y con un alza sostenida en el valor de las contribuciones para quienes lograron adquirir una vivienda.
A esto se suma un parque habitacional consolidado, con alto nivel de propiedad en la tercera edad, lo que convierte a la vivienda en un activo subutilizado para generar ingresos. Más aún tomando en cuenta sus necesidades. Por ejemplo, más de 320 mil adultos mayores cuidan a otros mayores; y 45% siente perder control de su vida, según un estudio reciente del Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado (MICARE), que detectó que la experiencia de cuidado puede ser una fuente de gran estrés, llevando a los cuidadores a sentir que pierden el control de sus vidas.
Por lo mismo, expertos piden generar redes de apoyo y respiro para el cuidador, siendo la falta de liquidez o financiamiento, uno de los problemas para pagar por estos servicios.
Sin embargo, el desafío es doble en Chile. Por un lado, se requiere una regulación clara y transparente que otorgue confianza tanto a los beneficiarios como a las instituciones financieras. Por otro, se necesita un cambio cultural para que las familias valoren esta opción como una herramienta de seguridad y no como una renuncia al patrimonio heredable.
Américo Ibarra Lara, director del Observatorio en Política Pública del Territorio de la Universidad de Santiago de Chile, ha sostenido que para que la hipoteca inversa se convierta en una realidad viable y sostenible en Chile, es necesario abordar varios desafíos.
“En primer lugar, se requiere una mayor difusión e información sobre el producto, para que los potenciales beneficiarios comprendan sus beneficios, riesgos y condiciones. En segundo lugar, es fundamental realizar las modificaciones legales necesarias para adaptar este instrumento al marco legal chileno, estableciendo una regulación clara y transparente que proteja tanto a los propietarios como a las entidades financieras”, sostiene.
Adicionalmente, agrega que se debe superar una barrera cultural importante: la arraigada creencia en la necesidad de dejar una herencia a las futuras generaciones. En un contexto de baja tasa de natalidad, esta necesidad debe ser reconsiderada, permitiéndoles a los pensionados disfrutar plenamente de sus años de jubilación.
En nuestro país, la hipoteca inversa es un producto en discusión, pero no nuevo. Ya en 2015 se presentó una propuesta de ley para introducirla, pero se rechazó. Años después, a inicios de 2022, otro proyecto de ley se despachó al Congreso. Sin embargo, la propuesta sigue en tramitación.
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