
Con la celebración de la COP30 en Belém, el mundo pone sus ojos en la Amazonía para definir la hoja de ruta de la acción climática post-2025. Sin embargo, mientras los líderes debaten la ambición de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), hay un tema crítico y tangible que debe subir de la escala local a la global: la remediación de suelos contaminados.
En medio de la crisis que atraviesa el sector construcción, marcada por las deudas del Minvu y la incertidumbre respecto al plan de pagos del Serviu, se abre una oportunidad que hasta ahora ha sido subestimada: la recuperación de suelos contaminados como vía para habilitar terrenos urbanos y dinamizar la inversión inmobiliaria.