
La iniciativa se suma a una tendencia global de reutilizar infraestructura pública en desuso para enfrentar el déficit de vivienda. Hay casos similares en América Latina.
Por Leonardo Núñez
En respuesta al aumento sostenido en la demanda habitacional y al crecimiento del teletrabajo que ha dejado múltiples edificios desocupados, el Estado de Texas ha dado luz verde a un ambicioso proyecto: la reconversión del histórico Nix Medical Center en un edificio residencial de 329 departamentos.
El proyecto, impulsado por la firma InnJoy Hospitality junto al estudio XA Collective, contempla además un restaurante de 340 m² en la planta baja y busca conservar elementos clave de la arquitectura neogótica del recinto.
Las unidades habitacionales estarán distribuidas en 157 estudios, 118 departamentos de un dormitorio y 54 de dos o más habitaciones. El complejo se ubicará en el tradicional paseo del River Walk, uno de los sectores más visitados de la ciudad.
La inversión total estimada bordea los US$10 millones y ya fue presentada ante la Comisión de Patrimonio Histórico y Diseño de la ciudad de San Antonio, que debe aprobar el diseño final antes del inicio de obras.
Esta intervención forma parte de una estrategia más amplia del Estado de Texas para recuperar infraestructura pública o privada en desuso, transformándola en espacios residenciales con criterios de sustentabilidad y eficiencia.
Según medios locales, ya se están evaluando otros edificios antiguos con potencial habitacional, especialmente en zonas céntricas con buena conectividad.
La reconversión de edificaciones emblemáticas en viviendas no es un fenómeno aislado. En Ciudad de México, por ejemplo, el gobierno ha autorizado la transformación de 12 edificios de oficinas vacías en residencias, como parte de un plan integral para revitalizar el centro histórico y reducir el déficit de viviendas bien localizadas.
En Buenos Aires, el antiguo molino harinero de Puerto Madero fue transformado en el exclusivo Faena Hotel & Residences, una muestra de cómo el patrimonio puede ser puesto al servicio de la ciudad con usos mixtos y de alta gama.
Estos casos reflejan una tendencia que combina la recuperación urbana con soluciones habitacionales innovadoras. Los beneficios detrás de este tipo de proyectos son múltiples. Destacan la reutilización del patrimonio público o privado, evitando nuevos gastos en urbanización o adquisición de terrenos; la reducción del stock ocioso de oficinas, agravado por el auge del teletrabajo y la diversificación tipológica. Esto último, por el aporte de nuevos conjuntos que ofrecen desde estudios hasta departamentos familiares, respondiendo a públicos diversos.
Para los expertos en desarrollo urbano, este modelo resulta especialmente relevante en contextos de ciudades consolidadas, donde el crecimiento en extensión ya no es sostenible y urge densificar con criterios de equidad, cercanía y reutilización.
En el caso chileno, si bien no existen aún políticas formales para reconvertir edificios estatales o patrimoniales en vivienda, diversos sectores han comenzado a debatir la posibilidad de destinar infraestructura en desuso —como hospitales, liceos o antiguas oficinas públicas— a fines habitacionales, particularmente en el marco del Plan de Emergencia Habitacional.
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