
Expertos advierten que un eventual conflicto mayor entre Estados Unidos e Irán podría presionar el precio del petróleo, encarecer materiales claves y aumentar la incertidumbre en el financiamiento de proyectos inmobiliarios en el país.
Por Tomás Rodríguez Botto
La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán volvió a instalar la preocupación en los mercados internacionales. Las fricciones entre ambos países han elevado la incertidumbre en el comercio energético global y podrían tener efectos indirectos en la economía chilena.
En ese escenario, especialistas advierten que uno de los sectores más sensibles a estos movimientos es la construcción, una actividad estrechamente ligada al precio de la energía, los costos logísticos y el financiamiento de proyectos.
“La construcción es reconocida como un termómetro de la economía, ya que representa aproximadamente un 7% del PIB nacional y concentra altos niveles de inversión y empleo”, explica Mónica Torres, docente de Ingeniería Civil en Obras Civiles de la Universidad del Desarrollo.
La académica advierte que un deterioro del escenario internacional podría trasladarse rápidamente a los costos del sector: “Si se produce una escalada del conflicto entre EE.UU. e Irán, el principal impacto para Chile estaría asociado al alza en el precio del petróleo y, por lo tanto, de los combustibles”, señala.
El eventual aumento en el precio del crudo no solo afectaría el transporte de materiales, sino también los procesos productivos asociados a la construcción.
“El insumo que probablemente se vería más afectado es el acero. También se presume un alza en el precio del hormigón, debido a que su proceso de producción es intensivo en el uso de energía”, sostiene Torres.
Una visión similar plantea René Fernández, economista y académico de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile, quien subraya que Chile es particularmente vulnerable a cambios bruscos en el mercado energético internacional.
Según el académico, la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial— hace que cualquier tensión en la zona repercuta rápidamente en los precios globales. “La mera amenaza de un cierre o la percepción de inestabilidad en la zona genera un aumento relevante en los precios por temor a una interrupción del suministro”, afirma.
Desde la industria inmobiliaria, el gerente general de BMI Servicios Inmobiliarios, Sergio Novoa, señala que el mercado chileno podría sentir los efectos principalmente a través de variables macroeconómicas.
“El mercado inmobiliario chileno sí puede sentirse afectado por un conflicto como una escalada entre EE.UU. e Irán, pero no de manera directa”, explica.
Las tensiones internacionales, agrega, suelen traducirse en mayor volatilidad financiera y cautela en las decisiones de inversión. “Los proyectos que dependen de inversión extranjera como oficinas, centros comerciales o grandes desarrollos, son los que más podrían sufrir”, advierte.
No obstante, el ejecutivo sostiene que el impacto final dependerá en gran medida de la evolución del escenario global: “Aunque por ahora todo indica que el efecto podría ser más bien limitado y transitorio, todavía depende de cómo evolucione el conflicto y de la reacción de los mercados y los bancos centrales”, concluye.
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