
En un mundo saturado de información y con un avance tecnológico acelerado, es fácil perder de vista la importancia de lo esencial. En medio de esta sobreestimulación, diseñar desde la simplicidad —aquello que nos resulta instintivo, lógico y eficiente— se vuelve en ocasiones paradójicamente complejo.
Los 15 años transcurridos desde el acontecimiento del terremoto del 27F nos invitan a recordar que nuestro país no está exento de volver a vivir un fenómeno como aquel, o de enfrentar eventos de similar impacto, que ponen a prueba la capacidad de prevenir, actuar y reparar.