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El 66% de los encuestados considera que agosto fue un buen momento para adquirir una vivienda, seis puntos más que en junio. Sin embargo, solo 26% cree que tiene una alta probabilidad de conseguir financiamiento, mientras que el 69% declara que solicitaría un crédito durante los próximos 12 meses.

Por Tomás Rodríguez Botto

El ánimo de los consumidores frente al mercado inmobiliario volvió a mejorar en agosto, aunque el avance no se trasladó a la percepción sobre el acceso al financiamiento. Así lo muestra la última versión del Estudio de Expectativas de Enlace Inmobiliario, que registró un aumento en la proporción de personas que considera que es un buen momento para comprar una vivienda, mientras la percepción de poder obtener un crédito hipotecario alcanzó su nivel más bajo desde que existe la medición.

El 66% de los encuestados señaló que es un buen momento para comprar una vivienda, seis puntos porcentuales más que en junio, cuando el indicador había caído a 59%. El resultado de agosto recupera prácticamente el terreno perdido y se acerca a los niveles registrados en marzo de este año, cuando llegó a 69%.

En contraste, solo el 26% considera que existe una alta probabilidad de poder financiar la vivienda que necesita. La cifra representa el mínimo histórico de la serie y se produce en paralelo con una elevada intención de solicitar financiamiento: el 69% afirma que pediría un crédito hipotecario durante los próximos 12 meses, igualando el máximo registrado por el estudio.

La diferencia entre ambos indicadores refleja una distancia entre el interés por comprar y la percepción de acceso al financiamiento. Según el estudio, esta brecha se ha ampliado durante el último año, mientras la intención de solicitar un crédito se mantiene en niveles altos, la expectativa de conseguirlo ha seguido descendiendo.

La renta exigida aparece como principal dificultad

Entre las razones que explican esta percepción, el nivel de ingresos requerido por las instituciones financieras aparece como el principal obstáculo. El 46,6% de los encuestados identifica el cumplimiento de la renta mínima exigida como la mayor dificultad para obtener un crédito hipotecario.

La cifra supera al porcentaje que menciona la necesidad de contar con el pie que alcanza 26,3%, y a quienes apuntan a conseguir una tasa conveniente, con 13,1%. Más atrás aparecen las dificultades para entender el proceso con 5,9%, contando incluso con orientación de un ejecutivo, con 5%.

El mismo factor se repite entre quienes han postergado la decisión de comprar: el 49,2% señala el nivel de ingresos exigido como la principal razón. A su vez, cuando se consulta qué medida tendría mayor impacto en la decisión de compra, el 37,3% menciona una menor exigencia de renta.

“El dato más relevante no es solo que volvió el optimismo, sino que volvió en paralelo a una sensación de menor capacidad de compra. Las personas están viendo movimiento en el mercado y escuchando anuncios, pero cuando miran su situación financiera sienten que el crédito hipotecario sigue estando lejos”, explica Rodrigo Krebs, gerente de Marketing de Enlace Inmobiliario.

“Y ahí hay algo importante de decir: lo que hoy está frenando a las familias no es la falta de oferta ni la falta de interés por comprar, sino condiciones que están fuera del rubro inmobiliario, como el nivel de renta que exige la banca, la estabilidad del empleo y el historial financiero con el que cada hogar llega a pedir un crédito”, agrega.

Mayor conocimiento de los beneficios

El estudio también midió el nivel de conocimiento de las medidas de apoyo al financiamiento habitacional anunciadas durante los últimos meses. El subsidio a la tasa hipotecaria es el beneficio más conocido: 84,2% de los encuestados afirma haber escuchado sobre él, aunque solo 26% declara conocerlo bien.

En el caso de la garantía estatal FOGAES, el 71,6% señala haber escuchado sobre el beneficio, pero apenas 16,8% dice conocerlo bien. Para la eliminación temporal del IVA, las cifras llegan a 57,8% y 12,6%, respectivamente.

La medición se realizó entre el 21 y el 28 de agosto, pocos días después de la aprobación de la ley que amplió el subsidio a la tasa y la garantía estatal. El estudio registró 494 respuestas y cuenta con una serie comparable desde 2022.

Los resultados muestran además diferencias según el nivel de conocimiento de las nuevas medidas. Entre quienes declaran comprender parte de la nueva ley, el 71% considera que es un buen momento para comprar una vivienda. Entre quienes responden que no saben, el indicador baja a 57%.

Pese al mayor optimismo, las expectativas sobre las condiciones futuras siguen siendo cautelosas. Cerca del 80% de los consultados espera que los precios, las tasas de interés y los requisitos bancarios aumenten o se mantengan durante los próximos 12 meses.

El estudio también identifica diferencias asociadas al nivel de estrés financiero. Entre quienes declaran un nivel alto o muy alto de estrés por gastos de vivienda, 50,3% considera que es un buen momento para comprar y 17% cree que el crédito es alcanzable. En el grupo con estrés bajo o muy bajo, las cifras aumentan a 78,3% y 36,8%, respectivamente. Sin embargo, la renta mínima exigida aparece como principal barrera para ambos grupos, con 47,5% y 49,5%.

En paralelo, el nivel de educación financiera marca diferencias en el conocimiento y avance de los compradores, pero no modifica la principal barrera. La renta mínima exigida es mencionada por 45,5% de quienes declaran una baja educación financiera y por 47,3% entre quienes señalan tener una alta educación financiera.

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