
La agencia S&P advirtió que la forma enfrenta vencimientos de bonos por US$ 1.600 millones, lo que pone en riesgo su capacidad de pago y aumenta las dudas sobre su futuro.
Por Leonardo Núñez
La agencia S&P Global Ratings rebajó la calificación de China Vanke de CCC a CCC-, advirtiendo que sus compromisos financieros son hoy “insostenibles” debido a su débil liquidez.
El ajuste llega luego de que bonos y acciones de Vanke cayeran a mínimos históricos tras un reporte que señalaba un posible problema de deuda, y tras el anuncio de la firma de intentar postergar por primera vez el pago de un bono local con vencimiento el 15 de diciembre, según informa Reuters.
Según S&P, la compañía enfrenta una “muralla de vencimientos de bonos” de 11.400 millones de yuanes, equivalentes a alrededor de US$ 1.600 millones, entre diciembre de 2025 y mayo de 2026.
Además, la firma proyecta que su flujo de caja operativo será negativo durante ese periodo, lo que incrementa la probabilidad de un impago o reestructuración forzosa.
El golpe llega en un momento muy delicado. Vanke reportó pasivos por intereses que suman cerca de 364.300 millones de yuanes, y una pérdida neta de 16.100 millones de yuanes en su tercer trimestre, lo que evidencia un deterioro profundo en su situación financiera.
El colapso en los mercados de deuda no se hizo esperar: uno de sus bonos en yuanes con vencimiento en 2027 cayó hasta cotizar 31 yuanes por cada 100 nominales —una caída de 22,5%. Otros bonos ya habían perdido más del 20%, lo que provocó suspensiones de cotización y una ola de desconfianza.
La crisis de Vanke no solo afecta a la empresa, sino que reaviva el temor de que la convulsión del mercado inmobiliario chino —iniciada con el colapso de empresas como Evergrande Group— pueda tener una segunda fase.
En un contexto donde millones de viviendas fueron pre-vendidas y millones dependen de su terminación, el riesgo de impago o reestructuración vuelve a poner en jaque la estabilidad del sector.
Hasta ahora, Vanke es de los pocos grandes desarrolladores que aún no han caído en default; parte de su supervivencia se sostuvo por su vínculo con Shenzhen Metro Group, su mayor accionista. Pero la última decisión de S&P y la acumulación de vencimientos obligan a replantear ese beneficio: según reportes, Beijing podría estar reduciendo su respaldo, favoreciendo un enfoque “orientado al mercado” para abordar la crisis de deuda.
Con este escenario, muchos inversionistas y analistas advierten que el caso Vanke podría convertirse en el próximo gran test para el mercado inmobiliario chino. Si no logra renegociar su deuda o asegurar liquidez suficiente, su caída —a diferencia de otros competidores privados— podría tener consecuencias sistémicas tanto para compradores como para el sistema financiero del país.