
Para el comprador chileno que mira Miami, arrendar suena a plata perdida. Es una intuición instalada y hay un indicador que parece confirmarla sin necesidad de opinar: el ratio precio/arriendo, que divide el precio de compra por el arriendo de un año. El resultado son los años de arriendo equivalentes al precio.
En Santiago se puede adivinar mucho de una persona con solo escuchar su apellido. Todos lo sabemos aunque nadie lo dice. Lo nuevo es que ahora está medido por dos investigadores chilenos: Naim Bro, de la Universidad Adolfo Ibáñez, y Marcelo Mendoza, de la Universidad Católica