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Pese a la ampliación del subsidio DS1 para viviendas de hasta 4.000 UF, expertos advierten que las exigencias de la banca continúan siendo una de las principales barreras para acceder a la casa propia. Con las tasas actuales, una familia puede necesitar ingresos líquidos cercanos a los $3 millones mensuales para obtener financiamiento.

Por Tomás Rodríguez Botto

La reciente ampliación del subsidio DS1 para viviendas de hasta 4.000 UF fue vista como una respuesta al fuerte incremento que han experimentado los precios de las propiedades durante los últimos años. Sin embargo, mientras el debate habitacional se ha concentrado en ampliar el acceso a los beneficios estatales, especialistas advierten que el principal obstáculo para miles de familias continúa estando en el financiamiento hipotecario. 

La medida permite que más viviendas puedan ser adquiridas con apoyo estatal, pero no resuelve una de las principales dificultades que enfrentan hoy los compradores: cumplir con los requisitos exigidos por las instituciones financieras para acceder a un crédito. 

Para Tomás Monge, gerente de estrategia de Creditú, el problema de fondo ya no está únicamente en la disponibilidad de subsidios, sino en la capacidad efectiva de las personas para obtener financiamiento.

“El Gobierno amplió el universo de viviendas elegibles, pero el desafío sigue estando en el acceso al crédito. De poco sirve tener un subsidio aprobado si finalmente no se logra acceder al financiamiento”, sostiene.

El crédito hipotecario se transforma en la principal barrera

Según explica el ejecutivo, una vivienda de 4.000 UF continúa representando un desafío financiero importante para gran parte de la clase media. Considerando un subsidio de 400 UF y un pie equivalente al 10% del valor de la propiedad, una familia aún debe financiar alrededor de 3.200 UF mediante un crédito hipotecario.

Bajo las condiciones actuales del mercado, ese monto se traduce en dividendos mensuales que fluctúan entre los $660 mil y los $720 mil. Para aprobar una operación de ese tipo, la banca suele exigir ingresos líquidos cercanos a los $3 millones mensuales. La cifra supera ampliamente los ingresos promedio de los hogares chilenos y, según Monge, deja fuera a una parte importante de potenciales compradores.

“Para analizar el impacto real de la medida debemos preguntarnos cuántas familias de clase media o profesionales jóvenes, realmente alcanzan hoy ese nivel de ingresos líquidos. Estos requerimientos de la banca distan de la realidad de los chilenos porque buscan más bien detectar clientes rentables a los cuales buscan mantener durante décadas mediante distintos productos financieros”, afirma.

Menor capacidad de ahorro y mayores exigencias

El escenario se vuelve aún más complejo en un contexto marcado por el aumento sostenido del costo de vida, el encarecimiento de los arriendos y la dificultad de acumular ahorros para el pie de una vivienda.

De acuerdo con las estimaciones del sector, una propiedad de 4.000 UF exige un ahorro inicial superior a los $16 millones, una cifra que para muchas familias resulta difícil de alcanzar.

“Exigir un pie superior a los $16 millones mientras gran parte de los ingresos se destina a arriendos y costo de vida termina alejando a muchas personas de la posibilidad real de acceder a una vivienda”, señala Monge.

 

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