
La icónica residencia del cineasta, escenario creativo de varias de sus obras, se suma a una oleada de movimientos en el mercado de lujo estadounidense.
Por Leonardo Núñez
La casa de David Lynch, director de culto detrás de clásicos como Mulholland Drive y Twin Peaks, fue puesta en venta en Hollywood Hills por un valor cercano a los US$15 millones.
El inmueble no solo es una joya arquitectónica enclavada en una de las zonas más exclusivas de Los Ángeles, sino también un espacio cargado de historia cultural, ya que allí Lynch produjo parte de sus obras más recordadas.
La propiedad se distingue por su estilo moderno californiano, con amplias terrazas, ventanales de piso a techo y vistas panorámicas de la ciudad, indica The New York Times.
Además de su valor inmobiliario, la residencia está impregnada del aura creativa del cineasta, lo que refuerza su atractivo para coleccionistas y fanáticos del séptimo arte.
El movimiento en el segmento premium no se limita al inmueble de Lynch. Según medios especializados, la estrella del pop Sabrina Carpenter adquirió recientemente un lujoso ático, confirmando la tendencia de artistas jóvenes que consolidan su patrimonio en bienes raíces de alto valor.
En paralelo, la mansión junto al lago de Jim Irsay, propietario del equipo de fútbol americano Indianapolis Colts, salió al mercado. Se trata de una propiedad con acceso privado al agua, espacios diseñados para el ocio y la recreación, y detalles arquitectónicos propios del lujo estadounidense contemporáneo.
Estos tres casos reflejan la vitalidad del mercado inmobiliario de lujo en Estados Unidos, donde las transacciones multimillonarias continúan marcando agenda, incluso en un contexto global de moderación en precios residenciales.
El valor simbólico, cultural y mediático de las propiedades vinculadas a celebridades y magnates refuerza la resiliencia de este segmento frente a la volatilidad.