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La primera planta del país entró en operaciones en 2003 con capacidad de 600 lts7s para abastecer el 50% del agua potable de la ciudad de Antofagasta.

Por: Equipo de Reportajes EDI 

En Chile son 23 las plantas de desalinización de agua de mar que están operativas con capacidad mayor a 20 litros por segundo (lt/s), cuyos principales destinos son la Minería en un 80%, el consumo humano y las plantas termoeléctricas. Desde 2006 en adelante las 23 plantas operativas suman una capacidad de 8.200 lt/s.

En nuestro país, las plantas desalinizadoras son instalaciones que utilizan tecnología de ósmosis inversa para desalinizar agua de mar y convertirla en agua potable. Estas plantas son especialmente importantes en regiones áridas o semiáridas donde la escasez de agua dulce es un problema.

Una de las plantas desalinizadoras más grandes de Chile es la planta de desalación de agua de mar de la Región de Atacama, ubicada en la comuna de Caldera. Esta planta tiene una capacidad de producción de 1000 litros por segundo y abastece a más de 600 mil habitantes en la región.

Otras plantas desalinizadoras importantes en Chile se encuentran en la Región de Valparaíso, como la planta desalinizadora de la comuna de Puchuncaví, que abastece a la industria minera y a la población local.

Las plantas desalinizadoras en Chile han sido una solución efectiva para hacer frente a la escasez de agua en algunas regiones del país, aunque también han generado críticas por su alto costo y su impacto ambiental, especialmente en términos de emisiones de CO2 asociadas a la energía necesaria para su funcionamiento.

Esta infraestructura, no exenta de críticas a sabido encontrar un camino que, sabemos esquivo, para la construcción en Chile, ya que las trabas para que más regiones se sumen a esta importante tendencia siempre cuenta con bemoles.

Por ello, consultamos a Jeanette Bruna, abogada y académica ligada a temas urbanísticos, quien comenta que las trabas van principalmente ligadas a que, “La Comisión Nacional de Evaluación y Productividad evaluó que la puesta en marcha demora casi 12 años desde que nace proyecto de inversión. Es urgente que se abra la puerta a estos proyectos desde la planificación urbana y territorial, y con normativa clara que facilite el otorgamiento de los permisos de obras, marítimos y sectoriales en general, además del medioambiental, evitando la problemática de la proliferación interpretativa”

“Hoy en Chile en áreas urbanas es un problema si los planes reguladores no tienen abordada su incorporación, sólo en las áreas rurales tienen mejor factibilidad ya que, por ley, siempre admiten se admite el uso infraestructura, sin perjuicio de que, lamentablemente en algunos IPT incluso se han fijado restricciones también en dichas áreas, sin haber entrado a la discusión sobre las desaladoras”, reafirma Bruna.

La mirada de la academia

En ese mismo orden, Pablo Álvarez, es director del Laboratorio de Prospección, Monitoreo y Modelación de Recursos Agrícolas y Ambientales (PROMMRA) de la Universidad de La Serena y director Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko, consultado sobre ¿Cuáles son las principales oportunidades que ofrece este rubro para las regiones?, el profesional señala que, “La posibilidad de estabilizar una oferta de agua en las condiciones de alta variabilidad hidroclimática que tiene, sobre todo el centro norte del país”

Respecto a cómo se puede analizar las operaciones en materia de desalinización en un país como Chile, Álvarez dice que “Es complejo, yo creo que todo el retardo que hay en el avance en estas acciones que tienen que ver con las plantas desaladoras y el concretar su construcción para ya uso masivo, para consumo humano, para las actividades económicas, es complejo, precisamente, porque hay razones que tienen que ver con lo ambiental, hay razones que tienen que ver con lo político, con lo económico y en mi opinión, hay un razón que es hidroclimática que tiene que ver con la gran variabilidad en la oferta de agua dulce, entonces, durante el periodo de la mega sequía, dado que la oferta ha estado por lo bajo del promedio en general y habido una cantidad de decretos de escasez, de manera continua”.

El facultativo pone un ejemplo concreto: “En la Región de Coquimbo, se ve con mucho sentido, se ve como una respuesta obvia, pero en el análisis de largo plazo, hay años en los que hay excedente de agua que harían que en el fondo una planta desaladora, no tuviera, desde el punto de vista de la oferta, mucho sentido, y por lo tanto, yo creo que eso entra en los análisis económicos posteriormente y provoca que no necesariamente se avance, porqué, porque en el fondo en esas condiciones por supuesto que es mucho más barato utilizar el agua dulce superficial que está escurriendo por lo ríos en condición natural”.

“Esto en mi opinión hace que la demanda por agua desalada, en el fondo también tenga una variabilidad en el tiempo, dependiendo de la condición hidroclimática y que producto de eso no haya de verdad seguridad o estabilidad en la demanda”, dice.

Consultado sobre el desarrollo, Álvarez da luces respecto a la importancia y/o trascendencia de este tipo de infraestructura para las regiones.

“En muchos otros lugares donde ha habido desarrollo de esta tecnología, lo que termina ocurriendo, es que, para asegurar estabilidad en la demanda, se producen otros desarrollos, que en el fondo no están contemplados, por ejemplo, el desarrollo inmobiliario en la zona costera, el desarrollo de hotelería, el desarrollo en el fondo de áreas verdes, etc. porque son capaces de pagar el costo del metro cúbico producido a través de plantas desaladoras”, señala.

Pero, también hay que poner alertas en otro tipo de actividades, de fundamental carácter para las regiones. “En cambio, en las actividades económicas como la agricultura, que es una consumidora masiva, cuando hay mayor oferta producto de las precipitaciones o el derretimiento de la nieve, esa demanda, por supuesto que se orienta fundamentalmente a las aguas superficiales que escurren o como máximo a las aguas subterráneas, y en fondo en esos casos, el agua desalada sería una oferta que la actividad económica agrícola pocas veces podría pagar”, señala el académico de la Universidad de La Serena.

Sobre cuáles son los avances en materia de infraestructura desalinizadora en Chile, el académico de la Universidad de La Serena, señala que “el avance en términos de la demanda total del país, es relativamente pequeño, pero hay un avance, hay más de 2 mil litros por segundo, 2 metros cúbicos por segundo, que están en operación y se piensa en llegar alrededor a 8 dentro de los próximos años, entonces hay un avance, llegar a 8 mil litros partido por sg. Es una cantidad más o menos significativa en función de las demandas de los territorios. Ahora, por supuesto que la demanda es mucho mayor que eso, notablemente mayor, y por supuesto la producción de las plantas desaladoras, al costo al que lo pueden hacer igual es un factor limitante para los usuarios, eso provoca que los usuarios sean urbanos, es agua desalada para consumo humano y consumo industrial”.

Finalmente, consultamos al director del Laboratorio de Prospección, Monitoreo y Modelación de Recursos Agrícolas y Ambientales (PROMMRA) de la Universidad de La Serena y director Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko, Pablo Álvarez, quién reflexiona sobre este punto, indicando que “Creo que el Estado ha terminado por convencerse de que la condición del efecto del cambio climático en el largo plazo provoca, en el fondo, una declinación en la oferta, que es subyacente al consumo, que indistintamente de cuánto se reduzca el consumo hay una subyacente reducción de la oferta, que obedece fundamentalmente al cambio climático, entonces, pareciera ser que el espacio que queda para la eficiencia se va reduciendo cada vez más, o sea más tecnología más eficiencia, finalmente tienen un espacio relativamente reducido, en la disminución del consumo, y eso es progresivamente, cada vez más pequeño en el fondo, el aporte que puede hacer la tecnología  a la reducción del consumo”.

Asimismo, Álvarez reflexiona sobre que, cabe preguntarse, ¿Cómo se tiene que resolver? En ese orden, señala que “Por supuesto que hay otras medidas que son de mayor complejidad en su aplicación y de más largo plazo y requieren de consensos políticos más amplios, por ejemplo, la manera en la que se ordena el territorio para el consumo y el uso de las aguas, ese ordenamiento, que es muy complejo, requiere también de consensos políticos, de tal manera que los excedentes de agua que vayan quedando producto de un aumento de la eficiencia,  no necesariamente vayan a uso, sino que más bien vayan a recargar el acuífero, a mantener las napas con un nivel estable y garantizar el futuro consumo a través de esa estabilidad”.

ACADES AG

La mirada de la Asociación Chilena de Desalinización y Reúso, AG, advierte en su sitio web que, “Ante la creciente escasez hídrica que afecta al país, la Asociación Chilena de Desalinización surge como una respuesta coordinada entre distintas organizaciones para impulsar el desarrollo integral de las industrias del reúso y la desalinización como fuentes alternativas y sostenibles a las aguas continentales.

La desalinización y el reúso son tecnologías limpias, confiables y cada vez más accesibles, y como Asociación estamos seguros que tienen el potencial para beneficiar las distintas actividades humanas y económicas, además de garantizar a futuro la resiliencia hídrica del país.

Asimismo, en noviembre de 2023, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES) establecían un marco de cooperación para la implementación de actividades orientadas a la promoción, difusión, estudio, intercambio de experiencias y conocimientos en materia de recursos hídricos, desalinización y otras fuentes alternativas de agua. El acuerdo también permitirá desarrollar otros ámbitos de mutuo interés que se convengan a futuro.

En la oportunidad, el presidente de la comisión de concesiones de la CChC Sergio Gritti aseguró que las consecuencias de la sequía que afecta a gran parte del territorio nacional hacen necesario tomar iniciativas como las que promueve ACADES. “Lo que está pasando en la región de Coquimbo producto de la sequía es crítico y nosotros como Cámara Chilena de la Construcción queremos impulsar proyectos que produzcan agua ya sea a través de la desalación de agua de mar o del reúso de aguas residuales”, comentó Sergio Gritti.

Por su parte, Rafael Palacios, vicepresidente ejecutivo de ACADES mencionó que “el momento en que firmamos este convenio es muy oportuno: de tanto transmitir un mensaje podemos decir que éste al fin está siendo recibido. El mismo Presidente de la República se ha referido a la necesidad de generar una solución, que en este caso, pasa por la desalación, en Coquimbo, pero también en materia de reúso tenemos grandes desafíos.

Según las cifras, solamente un 3% de las aguas urbanas se reutilizan, lo que es muy poco y hoy se está yendo todo por emisarios submarinos en ciudades costeras. Necesitamos nuevas fuentes de agua. Hoy hablamos de una transición hídrica: tenemos que ir de las fuentes convencionales a las no convencionales que son la desalación y el reúso que deben estar apalancados por proyectos, política pública, como también por un impulso que pueda llegar a las comunidades y a la opinión pública, y en este último punto, la labor gremial es fundamental”.

Respecto a la disponibilidad de agua en el mundo, desde la AG ACADES, señalan en su sitio web que Se calcula que aproximadamente 2/3 de la superficie del planeta están cubiertas de agua, pero sólo un 2,5% de ese total es agua dulce y apenas un 0,4% apta para el consumo. ¿Y el 97,5% restante? Está en los océanos, pero no se puede consumir debido a sus altos niveles de salinidad. Gracias a la innovación tecnológica, hoy existen maneras de ocupar esa fuente inagotable de agua: la desalinización.

Sobre las tecnologías existentes, existen varias, se plantea la Desalinización Térmica, ligada al ciclo natural del agua, que se evapora, condensa y transforma en lluvia, la desalinización térmica usa energía para evaporar el agua de mar y luego condensarla consiguiendo altos niveles de pureza.

La otras es la denominada Ósmosis Reversa, un proceso natural en el que cuando dos soluciones de distinta concentración de sales entran en contacto a través de una membrana semipermeable, las partículas de la solución menos concentrada pasan la membrana hacia la solución de mayor concentración. Esto es lo que ocurre todos los días en nuestros riñones. La ósmosis reversa ocurre cuando, a través de una presión externa, se cambia el sentido y las sales más concentradas pasan hacia las menos concentradas. Este es el proceso mediante el cual hoy se desaliniza una gran cantidad de agua de mar en todo el mundo.

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