
La caída se atribuye a las tasas de interés, la “guerra de aranceles” y la menor confianza de los desarrolladores inmobiliarios e inversionistas.
Por Leonardo Núñez
La construcción de viviendas en Estados Unidos registró en mayo de 2025 su nivel más bajo desde los tiempos más duros de la pandemia. Según cifras entregadas por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de la potencia internacional, se iniciaron obras a una tasa anual ajustada estacionalmente de 1,256 millones de unidades, lo que representa una caída del 9,8% respecto de abril y del 4,6% en comparación con mayo del año pasado.
Este retroceso pone en evidencia un enfriamiento del mercado inmobiliario, que arrastra varios meses de señales negativas. La última vez que se registraron niveles similares fue en mayo de 2020, en plena crisis sanitaria y económica por el Covid-19.
El detalle del informe muestra que la construcción de viviendas unifamiliares, que representan una parte importante del mercado, alcanzó las 924.000 unidades, una baja marginal de 0,4% respecto del mes anterior. En tanto, las viviendas en edificios de cinco o más unidades (multifamiliares) se ubicaron en 316.000 unidades, confirmando la tendencia generalizada de desaceleración en todos los segmentos del mercado, según datos de Blomberg.
Los permisos de construcción, un indicador adelantado de la actividad futura, también sufrieron una baja. En mayo se otorgaron permisos para 1,39 millones de viviendas, lo que equivale a una disminución de 2% frente a abril y de 1% respecto a mayo de 2024.
Por el contrario, las viviendas completadas en el mismo mes totalizaron 1,526 millones de unidades, un alza de 5,4% respecto a abril, aunque un 2,2% menos que un año atrás. Esto sugiere que aún se están entregando proyectos iniciados con anterioridad, pero que la nueva actividad está decayendo.
Según Matthew Martin, economista senior para Estados Unidos en la consultora Oxford Economics, esta baja sostenida responde a varios factores combinados: “Están apareciendo grietas en el mercado inmobiliario debido a la negativa confianza de los constructores, las elevadas tasas hipotecarias y el aumento de los costos de construcción debido a los aranceles que lastran la actividad”.
La falta de claridad en las políticas comerciales y fiscales también ha sido un freno. “La tregua entre los aranceles de EE.UU. y China ha contribuido poco a calmar la confianza de los constructores, y la continua incertidumbre mantendrá la construcción deprimida este año”, advirtió el analista.
Los expertos anticipan que, mientras se mantengan las condiciones actuales —especialmente las altas tasas de interés impuestas por la Reserva Federal para controlar la inflación— la actividad inmobiliaria seguirá contenida, afectando tanto al empleo del sector como a la disponibilidad de viviendas en un país que aún enfrenta un déficit habitacional significativo.
El retroceso de la construcción no solo representa un freno para el crecimiento económico, sino que también limita el acceso a la vivienda, especialmente para familias jóvenes y de clase media que ya enfrentan altos precios y restricciones crediticias. Una recuperación sostenida, según los analistas, dependerá de una mejora en las condiciones de financiamiento y una mayor certidumbre económica global.