En julio la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados dio un paso decisivo al aprobar en general el proyecto de ley que propone eliminar la Unidad de Fomento (UF) como mecanismo de cobro en contratos de arriendo, créditos hipotecarios, salud y educación. Aunque bien intencionada —al buscar aliviar el bolsillo de las personas frente a una UF que crece con la inflación mientras sus sueldos no lo hacen—, la iniciativa puede generar más problemas que soluciones, especialmente para quienes buscan acceder a una vivienda propia.
Desde la pandemia, las inversiones inmobiliarias en Florida han experimentado un auge notable. Solo entre 2023 y 2024, la inversión de capitales chilenos en el mercado de Miami aumentó un 42%, consolidando al sur del estado como destino clave para quienes buscan diversificar su portafolio y resguardarse ante la volatilidad económica local.
Durante años se ha instalado un mito que desalienta a miles de personas, y es que para acceder a un crédito hipotecario necesitas ganar más de tres millones de pesos mensuales. Esta creencia no solo es equivocada, sino también profundamente limitante, especialmente para quienes sueñan con invertir en su primera propiedad.
La tramitación del proyecto de ley que busca subsidiar la tasa de interés de los créditos hipotecarios, para la compra de viviendas nuevas, marca un hito relevante en el escenario económico y social de nuestro país. Más allá de las cifras y el debate técnico, esta medida representa una señal potente: es momento de retomar la confianza y reactivar un sector clave para el desarrollo de Chile.
En medio de la compleja crisis que atraviesa el sector inmobiliario, innovar tanto en la oferta como en el sistema de financiamiento es clave. Algunas inmobiliarias están trayendo al país una solución exitosa e implementada en Estados Unidos, que promete transformar la forma en que los inversionistas acceden a la compra de viviendas, se trata del financiamiento otorgado por las propias inmobiliarias, que elimina la necesidad de intermediarios como bancos o mutuarias, ofreciendo una alternativa flexible.
El rubro inmobiliario viene con una tendencia a la baja hace unos años. En el primer trimestre de 2024, las ventas de vivienda tuvieron un retroceso de 13%, registrando uno de los peores niveles de comercialización de la última década y alcanzando un nivel de 31 meses para agotar la oferta disponible, lo que alcanzó un récord al cerrar 2023 con 67 mil unidades nuevas sin vender. Lo anterior se explica por altos precios y barreras bancarias cada día más estrictas al minuto de otorgar un crédito hipotecario.