
Mayor consumo de agua, mantenciones más frecuentes y reemplazos de personal elevan los costos estacionales, mientras el mal uso de espacios comunes dispara reclamos y tensiones entre vecinos.
Por: Leonardo Núñez
Con la llegada del verano, los edificios y condominios enfrentan un doble desafío: el aumento de los gastos comunes y la intensificación de los conflictos por el uso de piscinas y áreas comunes. En esta época los gastos comunes pueden subir cerca de un 10% respecto de otros trimestres, principalmente por mayores consumos y servicios asociados a la temporada, según la plataforma de administración Comunidad Feliz,
“En verano se incrementa el consumo de agua por riego y, en comunidades con piscina, las mantenciones pasan a realizarse hasta dos veces por semana, lo que impacta el ítem de proveedores”, explica Valeria Morillo, vocera de esta plataforma. A ello se suma el gasto adicional por reemplazos de personal durante las vacaciones, un factor que presiona el presupuesto mensual.
El aumento de costos coincide con un alza en los roces vecinales. Un estudio reciente de la plataforma revela que el 59% de los residentes ha presenciado o participado en conflictos por el mal uso de espacios comunes, siendo la temporada de piscinas la que concentra la mayor cantidad de reclamos del año. Ruidos molestos, exceso de invitados, juegos bruscos, desplazarse mojado por pasillos y ascensores o “reservar” reposeras son las quejas más recurrentes.
Desde la operación diaria, conserjes y mayordomos confirman la tendencia. “Con la apertura de la piscina, las quejas aumentan, sobre todo los fines de semana”, relata Rebeca Donoso, mayordomo de un edificio en Ñuñoa. En Las Condes, Alfonso Fernández agrega un riesgo adicional: “Devolvernos mojados por pasillos y ascensores puede provocar fallas eléctricas; una reparación puede costar un millón de pesos o más”.
Aun así, especialistas coinciden en que los gastos comunes no suelen bajar, pero sí pueden contenerse con una buena planificación. Se recomienda presupuestar con anticipación y crear fondos estacionales: pequeñas cuotas extraordinarias cobradas durante el año permiten enfrentar el peak de verano sin golpear el gasto común de un solo mes.
Eficiencia energética: optar por equipos de bajo consumo para amortiguar incrementos eléctricos.
Cuidado de la piscina: cumplir normas de uso reduce mantenciones extraordinarias.
Fondo de verano: anticipar costos (agua, mantención, personal) y comunicarlo a la comunidad.
Compras y contratos: revisar proveedores y calendarizar servicios evita sobrecostos.
Para prevenir conflictos por la piscina, Morillo enfatiza la comunicación activa del reglamento por canales digitales y físicos, el cumplimiento efectivo de multas ante infracciones y el apoyo del personal del edificio como promotores de buenas prácticas. “Respetar límites de visitas y normas de seguridad beneficia a todos”, subraya.
Las sanciones existen y se aplican. Multas por incumplir reglamentos pueden ir desde 0,5 UF hasta 3 UTM, cargándose a los gastos comunes del infractor. En casos graves, se recurre a Seguridad Ciudadana o Carabineros. La recomendación transversal es canalizar reclamos vía administración, evitando enfrentamientos directos entre vecinos.
Finalmente, desde la autoridad sanitaria recuerdan que el buen funcionamiento también es fiscalizado: desde 2023 se han inspeccionado 155 piscinas públicas, 93 en edificios y condominios, con 46 sumarios sanitarios y 17 prohibiciones de funcionamiento. En síntesis, planificación financiera, reglas claras y convivencia responsable son la mejor receta para pasar un verano sin sobresaltos… ni cuentas inesperadas.
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