
Durante décadas el ladrillo fue el refugio perfecto: Compra en verde, arrienda y gana plusvalía. Era el mantra de toda una generación, pero las reglas del juego cambiaron. Hoy las tasas son más altas, los precios ajustables y los compradores más cautos, están marcando un nuevo escenario.
Hace unos años recorrí distintos edificios conversando con administradores. Algunos llevaban décadas en el rubro, otros recién empezaban. En todos vi lo mismo: papeles en una mano, celular colapsado en la otra, jornadas que comenzaban temprano, terminaban tarde y, aun así, la sensación de estar siempre “al debe”.