
“Los espacios interiores bien pensados pueden ser una protección y una estrategia de salud primaria frente al ruido exterior”, señaló Macarena Saenz, fundadora del estudio de interiorismo Msaenz.design.
Por: Tomás Rodríguez Botto
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el límite de ruido recomendado para cuidar la salud auditiva es de 55 decibeles. Pero en Santiago hay zonas donde el sonido ambiente supera los 90. Es por eso que cada vez más personas buscan en sus hogares una pausa sensorial que los desconecte del caos, donde el diseño interior comienza a ser clave para lograrlo.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 40 dB por la noche y si pasa los 55 dB, puede aumentar en un 30% los trastornos del sueño. En ese sentido, un espacio interior puede funcionar como un refugio de calma frente al entorno exterior si se diseña con una buena combinación de aislamiento y materiales que absorban el sonido.
Sara Ros, diseñadora de interiores, advierte que esta adecuada combinación la logran “textiles, alfombras, cortinas gruesas o estanterías llenas y también es clave mejorar el aislamiento, sobre todo en ventanas. Así, no solo se reduce el ruido de fuera, sino que el espacio gana en calma”.
Por su parte, Javiera Barbosa, arquitecta especializada en Innovación y Emprendimiento de MASISA, señaló que “los espacios interiores tienen el potencial de ofrecer un contrapunto al ajetreo exterior, tanto desde lo visual como desde lo acústico. En términos visuales, pueden actuar como una pausa sensorial al incorporar elementos que transmitan calma, como plantas, cuadros con paisajes naturales o una paleta de colores más neutra”.
También está la posibilidad de intervenciones estratégicas con mayor impacto que ayudan a contener el ruido sin encerrarnos. En ese sentido, Macarena Saenz, fundadora del estudio de interiorismo Msaenz.design, comentó que estas son “usar mobiliario que absorba sonido, lámparas o paneles acústicos, plantas que actúan como barreras naturales, o incluso el sonido del agua que neutraliza el ruido urbano”.
Otra solución que ayuda a controlar el sonido en un espacio son los revestimientos acústicos, debido a que absorben, suavizan o evitan que rebote el sonido.“Hoy en día existen soluciones muy versátiles que combinan funcionalidad y estética: paneles textiles, fieltros, lamas de madera ranurada, celosías acústicas o incluso soluciones integradas en techos o paredes”, señaló Sara Ros, diseñadora de interiores.
En tanto, Macarena Saenz, fundadora del estudio de interiorismo Msaenz.design, agregó que “pueden estar en muros, techos, incluso en el mobiliario. Existen rígidos, blandos, visibles o desapercibidos: desde paneles de madera ranurada hasta textiles técnicos, fieltros, lanas o espumas que controlan la reverberación”.
Por su parte, Javiera Barbosa, arquitecta especializada en Innovación y Emprendimiento de MASISA, advierte que “su instalación puede ser fija o registrable, según el formato del producto o las características del proyecto. Además de su funcionalidad técnica, permiten integrar soluciones de diseño coherentes con la estética del espacio”.