
Livianas, compactas y completamente equipadas, se instalan en 48 horas. Su precio parte en $ 30 millones.
Por Leonardo Núñez
Una nueva tendencia inmobiliaria está capturando la atención en Punta del Este: las casas cápsula, viviendas prefabricadas de entre 30 y 38 metros cuadrados que se entregan completamente equipadas y listas para habitar en solo 48 horas. Con un precio desde 30 millones de pesos chilenos (aproximadamente US$ 40.000), esta propuesta busca transformar la forma en que se conciben las segundas residencias en la costa.
Las cápsulas son importadas desde China a través de Welive Latam, y vienen con estructura de acero galvanizado, revestimientos de aluminio, aislamiento térmico y acústico, baño completo, cocina equipada, aire acondicionado, piso radiante, domótica y cortinas blackout automáticas, según reportó el diario La Nación Argentina.
Estas viviendas son ideales para zonas turísticas, aunque su diseño también podría ser adaptado a zonas rurales o urbanas con limitaciones de espacio. Las unidades tienen una vida útil estimada de hasta 70 años y ya existen 14 modelos distintos en catálogo.
La principal ventaja de estas casas es su rapidez de implementación. Al llegar listas desde fábrica, se colocan sobre soportes livianos sin necesidad de material de cemento. Este enfoque no solo reduce el tiempo y los costos de instalación, sino que también minimiza el impacto ambiental y las restricciones de permisos en ciertas áreas.
Además de su agilidad, estas casas cápsula ofrecen un diseño moderno y funcional, pensado para estadías de corta y media duración. No requieren mantenimiento intensivo, y por su tamaño, optimizan el consumo energético.
La elección de Punta del Este para lanzar este modelo no es casual: se trata de un mercado exigente, donde el terreno y la velocidad de implementación son factores clave. En ese sentido, la empresa creadora de su diseño también anunció que se proyecta instalar una planta ensambladora en Uruguay para abastecer la demanda local y regional.
El auge de las viviendas cápsula en Uruguay podría ser un anticipo de su expansión hacia otras zonas de América Latina. Su combinación de bajo costo, diseño compacto, eficiencia energética y facilidad logística las hace atractivas no solo para el turismo, sino también para soluciones habitacionales de emergencia, viviendas para estudiantes, oficinas modulares y proyectos públicos.