Con la llegada del otoño e invierno, las viviendas enfrentan condiciones que ponen a prueba su capacidad de aislamiento, ventilación y resistencia estructural. Lluvias intensas, ráfagas de viento y cambios de temperatura pueden generar filtraciones, humedad y fallas en sistemas básicos, afectando tanto la infraestructura como la calidad de vida de las personas. Por ello, la revisión preventiva de puntos críticos en el hogar se vuelve una práctica necesaria para evitar daños mayores durante la temporada.