En la actualidad no hay espacio para negar la crisis climática. No sólo porque la evidencia científica es contundente, sino porque sus efectos ya se sienten con fuerza en la vida cotidiana. En la Región Metropolitana vivimos las consecuencias: escasez hídrica, olas de calor extremo y los incendios forestales. Estos no son fenómenos aislados ni futuros, ya están aquí, afectando a las personas, a la economía y a nuestros ecosistemas.