
Hay programas que terminan y dejan archivos. Y hay otros que, al cerrar una etapa, dejan algo mucho más valioso: temas y políticas públicas instaladas, y una forma distinta de mirar una industria. Creo que eso es lo que ocurre con Construye2025.
La reciente publicación del reportaje “Una bomba de tiempo para la construcción” revela un fenómeno que el sector venía percibiendo, pero que hasta hace poco, no se había explicitado con la crudeza necesaria: la fuerza laboral de la construcción está envejeciendo aceleradamente, mientras los jóvenes se alejan del rubro.
En un mundo donde más del 80% de la población vive en zonas urbanas, la forma en que planificamos nuestras ciudades se ha vuelto crítica. Ya no basta con diseñar espacios funcionales o resolver flujos vehiculares. Hoy, más que nunca, debemos preguntarnos: ¿estamos construyendo y gestionando ciudades para el bien del ser humano?.