Por años el debate sobre la descarbonización en Chile estuvo centrado principalmente en la generación de energías renovables y en la necesidad de reducir emisiones desde los grandes sectores industriales. Sin embargo –y a pesar que todavía queda por avanzar en estas materias- los resultados del Informe del Proceso de Homologación del Sistema de Compensación de Emisiones (SCE) 2025, muestran que el mercado ambiental chileno está entrando en una nueva etapa, una fase de consolidación, diversificación y mayor sofisticación técnica.
Chile está a la vanguardia de este tipo de medidas, constituyéndose como el primer país en América Latina en establecer un impuesto al CO2, y el segundo en el mundo en establecer un impuesto asociado a la contaminación atmosférica local.