
Por: Sandra Jerez, Gerente General Capital Inteligente
La indicación que busca prohibir el anatocismo —es decir, el cobro de intereses sobre intereses— abre un debate legítimo sobre la protección de los consumidores financieros. Sin embargo, en mercados tan sensibles como el hipotecario, una regulación bien intencionada puede generar efectos distintos a los esperados si no considera cómo interactúan la oferta y la demanda de crédito.
Proteger a las familias y prevenir el sobreendeudamiento es un objetivo compartido. No obstante, asumir que eliminar el anatocismo beneficiará automáticamente a los deudores simplifica una realidad mucho más compleja. La medida podría traducirse en una menor oferta de crédito, mayores tasas de interés o exigencias más altas para acceder a un financiamiento hipotecario, como un mayor pie.
Además, el efecto sobre la demanda dista de ser evidente. Históricamente, la demanda por créditos hipotecarios ha mostrado una baja elasticidad frente a variaciones en las tasas de interés, por lo que el impacto final dependerá del equilibrio que se produzca entre las nuevas condiciones de financiamiento y la capacidad de acceso de los hogares.
Por ello, antes que una prohibición general, parece más razonable avanzar hacia una regulación focalizada, que aborde específicamente los intereses por mora y los costos de cobranza, resguardando a los consumidores sin afectar el funcionamiento del mercado ni restringir el acceso al crédito para quienes buscan financiar una vivienda.